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viernes, 10 de febrero de 2012

Camila Vallejo denuncia “peligros” de la “Ley Hinzpeter” ante la ONU


La vicepresidenta de la FECh, Camila Vallejo, se reunió este viernes con la Alta Comisionado de la ONU para los Derechos Humanos, Navi Pillay, en el marco de la visita que realiza a Europa junto a la secretaria general de las Juventudes Comunistas, Karol Cariola, y el dirigente sindical Jorge Murua.

La líder estudiantil le planteó a la funcionaria la oposición de los movimientos sociales al proyecto de ley que impulsa el Gobierno chileno, que endurece las penas por desórdenes y tomas de recintos públicos, conocido como “Ley Hinzpeter”.

Camila Vallejo remarcó que, de aprobarse la iniciativa legal, quienes sean considerados instigadores intelectuales de las protestas también podrían ser castigados con hasta tres años de prisión.

Por su parte, Jorge Murua manifestó que dicha ley va contra de los Derechos Humanos internacionales y los tratados que Chile ha suscrito.

Los dirigentes, que fueron invitados por la Fundación Rosa Luxemburgo -ligada al partido alemán Die Linke (La Izquierda)- con el fin de exponer la experiencia del movimiento estudiantil chileno, se encuentran en Europa desde el 25 de enero pasado, en una gira que contempla visitas por Alemania, Suecia, Italia y Holanda y retornarán a Chile el martes 14 de febrero.

lunes, 6 de febrero de 2012

Camila Vallejo: “No estamos peleando solos”


En medio de su gira por Europa, la líder del movimiento estudiantil chileno habló sobre este fenómeno que sacudió a la sociedad y que, asegura, deja enseñanzas también para otros países como Alemania.

Camila Vallejo es la cara más popular de un fenómeno que tuvo movilizados a los estudiantes de Chile durante el año pasado en demanda de educación gratuita y de mayor calidad. Un fenómeno que evidenció las grandes desigualdades existentes y puso en jaque al presidente, Sebastián Piñera.

En su paso por Bremen, la dirigente habló del impacto internacional y el respaldo a un movimiento que “dejó de ser estudiantil y pasó a ser social, no sólo por la masividad, sino por la diversidad de actores que en él participan”.

A pesar de su innegable protagonismo –asociado a su carisma y expresividad-, la joven quiere poner el acento en el movimiento que representa: “Esta no es la gira de Camila Vallejo. Esta delegación representa la transversalidad de este movimiento”. Con ella viajan Karol Cariola, presidenta de las Juventudes Comunistas de Chile y ex dirigente estudiantil, y Jorge Murúa, representante de la sindical Central Unitaria de Trabajadores, CUT.

Como parte de esta gira de tres semanas por Europa e invitados por la fundación Rosa Luxemburg, el partido La Izquierda (Die Linke) y uniones de sindicatos alemanes, han recorrido nueve ciudades germanas dando conferencias y reuniéndose con dirigentes políticos y representantes de los trabajadores. Entre ellas Berlín, Hamburgo, Frankfurt, Dortmund, Braunschweig y Bremen.

En cada una han realizado conferencias explicando los alcances de las protestas en Chile e intercambiado experiencias con dirigentes locales. No se imaginaban el interés y el respaldo que generarían en un país tan lejano, dicen, aludiendo a la masiva asistencia a cada uno de sus actos.

Los organizadores reconocen que, a pesar de las diferencias, en Alemania también han surgido voces de indignados y que la experiencia chilena despierta gran interés como punto de referencia. Asimismo, reaviva la solidaridad que ha marcado importantes períodos en la relación entre ambos países.

“Ha sido una gira muy enriquecedora y muy hermosa”, reconoce la ex presidenta y actual vicepresidenta de la Federación de Estudiantes de a Universidad de Chile, FECh. En este viaje han compartido experiencias y buscado caminos conjuntos. “Hay varios objetivos políticos en esta gira y uno de ellos tiene que ver con la crisis que está viviendo el capitalismo a nivel mundial, que es una oportunidad para fisurar este modelo y hacerlo retroceder”, indica la dirigente.

La preocupación por la educación y los derechos de los trabajadores es uno de los temas que comparten organizadores e invitados en esta gira. “Aquí en Europa vemos que a raíz de la crisis, se está tratando de profundizar un modelo neoliberal y retroceder en derechos como el de la educación –indica Vallejo-. La experiencia de Chile, que fue uno de los principales experimentos del neoliberalismo después de la dictadura, y donde después de 30 años este modelo fracasó y trajo pésimos resultados, la pueden tomar como un ejemplo a no seguir”.

En Alemania han recibido el apoyo de estudiantes, trabajadores y de chilenos que actualmente viven en este país, muchos de los cuales fueron exiliados durante el régimen militar. “Nos vamos con varios elementos para transmitir a los chilenos y decirles que no estamos peleando solos”, señala Camila Vallejo.

Vía política

“El movimiento no está dormido”, señala aludiendo a la pausa en las movilizaciones. “Nos estamos preparando para fortalecerlo en el plano político y propositivo. Quizás este 2012 no va a tener tanta expresión en las calles, pero tenemos que seguir interviniendo en el proceso legislativo”, afirma.

En ese sentido, cree que el apoyo internacional es clave para respaldar cambios institucionales en Chile, como el de un sistema electoral binominal –que privilegia la concentración del poder en dos grandes bloques- a uno más representativo. Por lo mismo, permitir el voto de los chilenos que viven en el extranjero sería una importante conquista.

La delegación encabezada por Camila Vallejo continuará su gira en Suecia. Posteriormente regresará a Alemania para visitar Berlín y Múnich, luego irá a Suiza y terminará en Roma, Italia.

Autora: Victoria Dannemann

Editora: Emilia Rojas Sasse

viernes, 20 de enero de 2012

Policía militarizada reprimió manifestación de estudiantes chilenos en Santiago


En violencia terminó una movilización de estudiantes chilenos convocada para este jueves, luego de que Carabineros (Policía militarizada), la reprimiera empleando vehículos lanza agua y bombas lacrimógenas para despejar las calles de la capital, Santiago.

La acción policial dejó un saldo de 21 estudiantes detenidos.

La protesta fue convocada a través de las redes sociales de forma espontánea, según el presidente de la Federación de Estudiantes de la Universidad de Chile, Sebastián Donoso, quien advirtió que en su mayoría se trató de secundarios.

Carabineros señalaron que la protesta se realizó sin autorización y fue contralada después que se extendiera en dos grupos.


La corresponsal de teleSUR en Chile, Beatriz MIchell, expuso que en enero muchas personas se encuentran de vacaciones, pero esta protesta tuvo gran convocatoria.

La protesta, la primera del 2012, se mantuvo pacífica durante dos horas y media, pero luego con la intervención policial se registraron enfrentamientos violentos, comentó la periodista.

Los disturbios se trasladaron hacia el céntrico parque Almagro, donde por espacio de una hora, encapuchados lanzaron piedras y bloquearon el tránsito, siendo nuevamente dispersados por los uniformados.

Los estudiantes manifestaban por un sistema de educación gratuito y de calidad.

Se estima que durante la tarde del jueves los estudiantes se reunirán frente al Palacio de los Tribunales para exigir el rechazo de la que llaman "Ley Hinzpeter", presentada por el ministro del Interior, en octubre de 2011, para regular el derecho a manifestarse con el argumento de resguardar el orden público.

Por más de seis meses la educación chilena se mantuvo paralizada, como consecuencia de protestas estudiantiles que reclamaban reivindicaciones.

A la fecha, los educandos han depuesto su actitud de protesta y han desalojado la mayoría de los colegios tomados en señal de reclamo. Sólo queda bajo el control estudiantil el plantel Arturo Alessandri Palma, ubicado en el centro de Santiago.

Durante el 2011 se llevaron a cabo más de 40 marchas callejeras, algunas de ellas las más masivas de las últimas dos décadas en Chile, con más de 100 mil personas.

Varias marchas culminaron con enfrentamientos con la policía.

Las autoridades de educación han aplicado sanciones a unos tres mil estudiantes y cientos de docentes por su participación en las protestas, aplicando suspensión de matrículas y despidos directos.

Las víctimas de estas medidas han iniciado procesos judiciales y administrativos para exigir la restitución de sus funciones. (Telesur)

miércoles, 18 de enero de 2012

(Chile) Las cosas por su nombre


Como latinoamericana que indaga en su pasado, y sobre todo como ser humano que intenta vivir bajo la primacía del absoluto respeto y amor por la vida, me solidarizo con los chilenos que todavía luchan por un país que comprenda su historia sin retoques ni disfraces interesados, aunque ello duela

Uno de los aspectos más gratificantes de la investigación es el hallazgo de información que no se buscaba pero que refresca la labor y enriquece el conocimiento. Justamente, estudiando la percepción chilena sobre la Guerra del Pacífico, me topé con un ensayo de Darío Oses sobre la dictadura militar de Augusto Pinochet. Luego de preguntarse cómo su país, bajo el yugo militar, se había convertido en una “nación amarga y terrible”, concluyó:

“…Y todo se vino abajo. Y el país de los poetas, de los profesores, de los estudiantes y de los músicos fue aplastado por el Chile con botas. Y nos dimos cuenta de que podíamos tener dictadores tan grotescos como el dominicano Rafael Leónidas Trujillo y aún adularlos y aplaudirlos, y declarar que eran enviados por la Providencia para salvar a la patria. En fin, tuvimos que aceptar que somos una república bananera, sólo que sin bananos, sin la fuerza genésica ni la alegría de vivir tropicales, que somos apenas la república del kiwi, que es una especie de plátano peludo y oscuro, que somos la república de los bananos tristes…”

Estos días en Chile se está debatiendo la posibilidad de “maquillar” la historia del Gobierno autoritario con un “sutil” cambio de conceptos en los textos educativos: en lugar de “dictadura” se pondría el fofo y ambiguo término de “régimen militar”.

La pregunta es qué se pretende con tal medida ¿Se esperará que los chilenos olviden que un 11 de septiembre de 1973 se derrocó a un Gobierno democráticamente elegido con un sangriento golpe militar, acabando con décadas de la tan mentada institucionalidad chilena? ¿Será que se quiere disimular el hecho de que Chile por 17 años no vivió otra cosa que una DICTADURA (así, con mayúsculas) no sólo porque nadie votó para que Pinochet y sus secuaces asuman el poder, sino porque se suprimieron los más básicos derechos civiles y políticos, reemplazados por campos de concentración? ¿Será que sufren de amnesia aquellos que aseguraron que Chile y otros países latinoamericanos no estaban lo “suficientemente maduros para la democracia” y, por lo tanto, era necesaria la “tuición” de las Fuerzas Armadas? ¿Dónde quedaron los miles de muertos, desaparecidos y torturados? ¿Se olvidaron tan pronto del sacrificio de Salvador Allende y de muchos otros?

Admito que los bolivianos no somos un ejemplo en pagar las purgas del pasado y menos nos caracterizamos por conocer y aprender de la historia. Basta ver que las heridas de nuestras propias dictaduras intentaron ser saldadas con el encarcelamiento de lujo de Luis García Meza como chivo expiatorio, para luego elegir democráticamente a otro dictador, antecesor y mentor del mencionado.

Sin embargo, considero que lo que se pretende hacer en Chile es un ultraje a la memoria y a la verdad. Es una burla para los chilenos que batallaron arduamente en la transición democrática y un insulto para los que resistieron encerrados y perseguidos. Es un renovado escupitajo a los mártires, como aquel trovador capaz de convertir en poesía la belleza y el sufrimiento de los más humildes y olvidados, todo para que unos sádicos le rompan las manos y lo acaben tras horas de tormento.

Por ello, como latinoamericana que indaga en su pasado, y sobre todo como ser humano que intenta vivir bajo la primacía del absoluto respeto y amor por la vida, me solidarizo con los chilenos que todavía luchan por un país que comprenda su historia sin retoques ni disfraces interesados, aunque ello duela.

La autora es latinoamericanista